Entrevista a Josefa Valentín, presidenta de Avimgran

“Los mayores deben salir de sus casas y compartir sus experiencias”.

Josefa Valentín Méndez (Temisas, Agüimes 1938) es, desde hace cuatro años, la  presidenta de la Asociación de Voluntarios Mayores de Informática de Gran Canaria (Avimgran), cuya sede central está en La Isleta. Esta dirigente está convencida de que “los mayores tienen mucho que aportar a la sociedad, a la vez que se enriquecen cuando comparten con los demás sus experiencias”.

¿Cómo nació la asociación Avimgran?

Nació hace unos 13 años impulsada por un señor que quería animar el voluntariado de mayores a través de un convenio que hizo con La Caixa y el Gobierno de Canarias. El objetivo era formar voluntarios de diferentes puntos de la isla para ir a enseñar informática a los internos del centro penitenciario del Salto El Negro. La formación la empezamos en el centro de mayores de La Isleta, donde nació Avimgran. Tras la renuncia del primer presidente en 2013 me eligieron a mí.

¿Quiénes la componen?

Tenemos socios de todos los centros de mayores de Gran Canaria. Actualmente somos unos 150 voluntarios activos.

¿Qué labores llevan a cabo?

Con el dinero que nos da La Caixa desarrollamos los cursos de informática. Hemos formado varios grupos en la Isla para que enseñen a los internos a usar las nuevas tecnologías. Además, realizamos otras actividades como manualidades, de las que yo soy profesora, otras que realizan talleres de ganchillos, e incluso hay quienes enseñan a leer a los mayores que todavía no saben.

¿Tienen algún proyecto más?

Sí. También hemos montado un huerto urbano, financiado por La Caixa, cuyos productos los destinamos a las familias necesitadas. Lo tenemos en un terreno del colegio García Lorca de Escaleritas. Labramos la tierra y la cultivamos. La cosecha se destina a las familias de los niños necesitados del centro. También tenemos muchas esperanzas con el impulso que el Gobierno de Canarias está dando al voluntariado. Es una idea perfecta porque nos abre las posibilidades de emprender muchas iniciativas más.

¿Cómo valora las jornadas de formación del voluntariado?

Yo aprovecho todas las jornadas regionales y municipales. Los mayores que tenemos tiempo podemos aportar mucho. Pueden compartir sus experiencias con los jóvenes y, con los otros mayores, amistad, cariño y convivencia

¿Qué necesitan las asociaciones de mayores?

Más ayuda. Hay muchos mayores que no se implican porque no disponen de transporte ni de ayuda.  La ayuda económica es indispensable. En relación a los mayores de hace 30 años, los de hoy son jóvenes. Hay muchos que son activos y tienen mucho que aportar. Hay bastantes ideas que se pueden desarrollar en distintos ámbitos de la vida cotidiana, pero necesitamos algo más de compromiso e implicación.

¿Cómo voluntaria cuál es su experiencia?

Maravillosa. Yo me metí en el centro de mayores cuando me quedé viuda y me he encontrado miles de amigos que están cercanos. Me han dado mucha vida. Además, la tarea de ayuda a los demás reporta una satisfacción inmensa cuando se recogen los frutos del trabajo realizado.

¿Ha estado antes en alguna asociación?

Siempre fui una persona muy activa, muy inquieta. Cuando mis hijos se independizaron, busqué por todos los medios y me integré en una asociación de mujeres. Me gustaban las manualidades, los bailes, todo. Y luego, antes de quedarme viuda, me metí también en una asociación de viudas. Mi marido me decía para qué y le contestaba que estaba aprendiendo para cuando lo fuera. Íbamos de viaje y teníamos muchas actividades. Hasta que me metí en el centro de mayores de Escaleritas, donde sigo.

¿Qué sugiere a los mayores?

Que no se queden en su casa, que salgan y se relacionen con otros y busquen actividades. Eso es mucho más rico que estar la mayoría del tiempo viendo tele. Necesitan sacar de dentro todo lo que tienen y compartirlo, porque eso es bueno para todos.

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